La vida sigue y se regenera: Alejandro Marmo nos muestra con extrema simplicidad y capacidad artística cómo una maravillosa obra de arte puede surgir de lo que aparentemente ya no sirve más. Entre todos los materiales, el hierro es su material preferido: según afirma, su utilización lo ayuda a conectarse con sus raíces, renovarse y revalorizar la memoria, eje en sus trabajos. “De mi niñez guardo el recuerdo de la incesante melodía de la maza sobre el metal en la herreria de mi padre; su mano firme fundiéndose en el hierro, las mañanas de óxido y vapor de herrumbre, y la oscura visión del mundo a través de las antiparras”.